Para empresas
Cuando ninguna opción es del todo buena
Hay decisiones que no salen en ningún manual: hasta dónde usar inteligencia artificial y con qué transparencia, cómo afrontar una reestructuración con coste humano, qué hacer con los datos de las personas, dónde acaba la sostenibilidad real y empieza el postureo. No hay opción limpia, y cumplir la ley no resuelve el fondo. Examinamos el dilema desde marcos filosóficos clásicos, identificamos los principios en conflicto y os ayudamos a decidir con un criterio que podáis sostener y documentar. En el fondo, es la coherencia entre los valores que la empresa declara y lo que hace cuando esos valores cuestan dinero.

Lo legal define lo que puedes hacer. Lo correcto define lo que deberías.
El criterio
La ética empresarial no consiste en cumplir la ley para evitar multas. Consiste en decidir bajo principios consistentes cuando la norma no ofrece respuesta y los valores empiezan a costar dinero.
Cómo lo abordamos
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¿Qué problema resuelve?
Decisiones sobre uso de IA en el negocio (qué se automatiza, qué no, con qué transparencia). Reestructuraciones con coste humano significativo. Uso de datos de clientes y empleados. Sostenibilidad real frente a greenwashing. Y el problema de fondo: discrepancia entre los valores que se declaran y las decisiones que se toman cuando aprieta.
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¿Cómo lo trabajamos?
Sesiones puntuales sobre un dilema concreto o un comité ético estable. Cada dilema se examina desde tres tradiciones filosóficas (consecuencialista, deontológica y aristotélica), se identifican los principios en conflicto y las alternativas reales, y se documenta la decisión con su razonamiento. También diagnosticamos la cultura real (no la declarada) para que los valores dejen de ser un cartel y pasen a ser un criterio operativo.
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¿Qué se llevan?
Decisiones difíciles tomadas con conciencia de su coste, no con buena conciencia barata. Un marco de valores defendible, no solo presentable. Documentación ética auditable. Un criterio propio para futuros dilemas similares y capacidad interna para discutir lo incómodo sin paralizarse ni minimizarlo.